ARCHIVO

viernes, 29 de mayo de 2009

DONDE TERMINA MI LIBERTAD

DONDE TERMINA MI LIBERTAD?

Antes de poder responder a esta pregunta, es imprescindible hacernos otra antes, y ésta es ¿Qué es la libertad?

La libertad la define el diccionario de la Real Academia Española como "facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos." Entiendo que los redactores de esta definición daban por hecho la condición de hombre "libre" para poder obrar o no obrar. Puede ser que el hombre no sea libre para obrar y por esto no obre o puede ser también que obre pero de forma coaccionada. Pero no vamos a tratar de liar esta definición pues aunque somos "libres" para hacerlo, también los académicos son "libres" de definirla, como ellos mismos dicen, por su propia facultad natural.

Yo definiría la libertad como la facultad natural que tiene el ser humano para ,dentro de sus "limitaciones" y "libre" de coacción u otro factor fuera de su alcande que pueda condicionar sus actos, hacer lo que le venga en gana.

Esa es una definición más realista y de la cual se entiende perfectamente que la libertad plena no existe ya que hay muchísimas cosas que se escapan de nuestras posibilidades y nunca las vamos poder a hacer.

Después cada persona dentro de sus posibilidades físicas y psíquicas, en primer lugar, y otras como las económicas, culturales, ect, vea su libertad más o menos reducida. Pero bueno, no vamos a entrar tampoco en que una persona tenga más o menos posibilidades para hacer más cosas que otra con menos recursos, sino que dentro de ese radio de acción de la libertad de una persona vamos a intentar encontrar cuándo debería decir "hasta aquí puedo llegar" aunque tenga la "libertad" de ir más allá.

Como palabra en sí y su definición, libertad se usa muchas veces en su sentido amplio y enorme para justificar lo que realmente ata a las personas que la utilizan. La expresión "Soy libre de hacer lo que me dé la gana", u otras similares, tiene muchas interpretaciones, una de ellas puede ser ésta "Ya sé que he metido la pata pero no soporto que me lo heches en cara", otra posible interpretación puede ser "Ya se que no esta bien lo que estoy haciendo pero es lo que me interesa así que utilizo la palabra libertad y así doy validez a mis actos". También esa expresión se puede utilizar, entre otras muchas, cuando alguien nos quiere privar realmente de nuestro espacio de libertad y con esa expresión cortamos de cuajo su osadía.

Pero tampoco me interesa la defición de dicha palabra ni el uso oral de la misma. Tampoco me interesa la palabra en sí, me da igual. Lo que sí me interesa es a lo que apunta la palabra libertad, eso a lo que llamamos libertad. ¿Qué es?¿Cómo es?¿Dónde está?¿Cuánta hay?¿Cómo podemos conseguirla?¿Cúanto mide la libertad?

Llegados a este punto vamos a entrar de lleno a lo que realmente me interesa.

Supongamos una persona que va a comprar un par de zapatos. Entra en una tienda y empieza a ver unos y otros y de todos ellos elige el que más le gusta. Es libre de elegir el que quiera. Supongamos que el par de zapatos valen 300 euros, que es exactamente lo que lleva encima en ese momento así que se los lleva. Pero que pasa si esa persona tiene dos hijos y ese era el dinero que tenía para pasar el mes. Si los compra es libre de hacerlo, pero sus hijos sufrirán las consecuencias del mal uso de la libertad por parte de su madre.

La famosa libertad de expresión. ¿Tiene una persona racista la libertad de expresar sus creencias libremente? Libre sí es de expresarlas, pero las personas de las otras razas se sentirán ofendidas y sufrirán las consecuencias de esa libertad de expresión. Lo mismo ocurre, cuando se menosprecia a una persona por su religión, creencias, gustos e inclinación sexual simplemente por el hecho de serlo.

Un asesino es libre de acabar con la vida de una persona, pero esa persona y su familia, entre otros, sufrirán las consecuencias.

Una persona que va a 200km/h con su coche es libre de hacerlo, pero si sufre un accidente las cosecuencias las sufrirá su familia y seguramente, los otros conductores y las familias de estos si se ven implicados en el mismo.

Una madre que aborta es libre de hacerlo, pero el niño que tiene en su vientre será el que sufra las consecuencias. Aunque parece ser que según pertenezcamos a un partido pólitico o a una religión la definición de niño o ser humano no es la misma. No deja de ser otra forma de perder nuestra libertad cuando somos incondicionales a las ideas de otro. Aunque si tiene corazón, brazos, piernas y se mueve por si sólo que otra cosa va a ser. En fin, en el caso del aborto, pasan dos cosas: una, "ojos que no ven, corazón que no siente" y la interpretación que ya comenté más arriba de la palabra libertad, "soy libre de hacer con mi cuerpo lo que me dé la gana", ¡que ojalá hicieran eso! pero lo que hacen es hacer con el cuerpo de su hijo lo que les dá la gana.

Y así en muchos otros casos, que hay miles, y que ya no voy a entrar en ellos.

Si os fijais, en todos los ejemplos llegamos a lo mismo. Nuestra libertad está limitada por las demás personas que directa o indirectamente pueden verse involucradas en nuestras decisiones. Nuestra libertad no la limitamos nosotros mismos sino que nuestra libertad nos la limitan las demás personas que nos rodean. Dicho de otra manera, somos totalmente libres de hacer lo que nos venga en gana siempre que no afecte a los demás. Esa es la verdadera libertad de una persona.

Y llegados a este punto, podemos decir más alto pero no más claro que NUESTRA LIBERTAD TERMINA DONDE EMPIEZA LA DE LOS DEMÁS.

DONDE EMPIEZA LA LIBERTAD DE LOS DEMÁS?

Pues bien, en el momento que una persona por uso de su libertad causa un daño, perjuicio físico o psiquico o material a otra intencionadamente, en ese momento está traspasando el muro de la libertad de la otra persona. Ese es el muro que nunca podemos traspasar.

Dicho de otra forma, una persona puede usar su libertad para hacerse daño a si mismo, que estaría dentro de su muro y lo que hace con su vida es cosa de él y es el único responsable de sus propios actos. Lo que no podemos es causar daño en los demás para conseguir algo que queremos nosotros. Ya estaríamos traspasando el muro de la otra persona.

El caso de una mujer embarazada es quizás el único ejemplo donde los muros de las dos personas están tan cerca que se tocan continuamente, que no es lo mismo que tener un vecino al otro lado de la calle. En el caso del vecino con no cruzar la calle todo arreglado y si en nuestra casa nos da por hacer un magosto en medio del salón al vecino ni le va ni le viene.

En el ejemplo anterior, la madre va a tener una influencia grandísima de todas sus acciones en la vida de su hijo. Va a influir en como se alimenta, si toma alcohol, si fuma, si se droga, si hace trabajos forzados, ect. En este caso se puede decir que los muros de la libertad de la madre y del hijo se cruzan en muchos puntos. Y la posibilidad de traspasar los mismos es muchísima más elevada que en otro caso cualquiera.

El error que cometen muchas madres embarazadas es pensar que sólo exite su muro y que su hijo es como verruga que les sale en el cuerpo y abortan al igual que se quitán un grano en el trasero. Estas madres no se dan cuenta de que lo que tienen dentro de su cuerpo no es parte del mismo sino un nuevo cuerpo de otro ser humano y que no pueden decidir por él, al igual que él no decidio por ella (quiero decir con esto que él no apareció en el vientre de la madre porque le diéra la gana).

Yo creo que una forma de medir, si así se puede decir, cuanto hemos traspasamos el muro de los demás, causando esos perjuicios y daños, es midiendo nuestra conciencia. Si tenemos nuestra conciencia tranquila es que hemos traspasado eses muros pocas veces y si no la tenemos tranquila creo que tenemos que corregir muchas cosas a partir de ahora.